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MONTECRISTO-9 PONE A PRUEBA EL POTENCIAL DE LOS RESERVORIOS DE BAJA PERMEABILIDAD

 

La puesta en marcha del pozo Montecristo-9 que destinó hasta ahora $us 12 millones, plantea que los resultados podrían abrir una nueva etapa para la exploración de gas y condensado en Santa Cruz y otras regiones del país.

 

EDICIÓN 158 | 2026

Abner Flores

 

La terminación y prueba de producción del pozo Montecristo-9 (MTC-9), operado por YPFB Chaco en Okinawa 1, Santa Cruz, representa para la empresa un paso hacia una nueva forma de evaluar reservorios de baja permeabilidad en Bolivia, bajo el proceso de estimulación hidraúlica. El gerente general de YPFB Chaco, Abel Villegas Ovando, explicó en entrevista con ENERGÍABolivia que se trata del primer proyecto desarrollado en el país bajo estas condiciones destacando que el equipo especializado incorporado para la operación podrá quedar poste riormente a disposición de otras empresas operadoras.

 

El proyecto acumula una inversión de $us 12 millones y busca determinar, mediante una prueba piloto, la capacidad productiva de formaciones que requieren tecnologías específicas para liberar y evaluar sus hidrocarburos.

 

Sostuvo que el interés del proyecto va más allá de un solo pozo. Según Villegas, la estimulación hidraulica aplicada sobre el reservorio Huamampampa permitió obtener condensado de 55 grados API, mientras que las pruebas también apuntan a evaluar el comportamiento productivo del tramo DLM1 y de las formaciones involucradas.

 

El ejecutivo señaló que, como potencial del área de Okinawa, se visualiza una producción de hasta 110 millones de pies cúbicos diarios de gas y alrededor de 12.000 barriles diarios de líquidos, aunque estas cifras corresponden al potencial que deberá ser confirmado mediante los estudios y pruebas correspondientes. La magnitud de esas estimaciones explica por qué el resultado de Montecristo-9 adquiere relevancia en un escenario en el que Bolivia busca ampliar sus opciones para sostener su oferta de hidrocarburos y reducir la dependencia futura de importaciones.

 

“Montecristo-9 no solo constituye una prueba técnica; según la visión expuesta por el ejecutivo, forma parte de una estrategia de exploración profunda que debería trascender una gestión gubernamental

 

TECNOLOGÍA APLICABLE A ESCALA NACIONAL

 

Para YPFB Chaco, el verdadero alcance del proyecto estará en comprobar si esta tecnología puede convertirse en una herramienta aplicable a escala nacional. Villegas sostuvo que los resultados de Okinawa podrían justificar un estudio regional que abarque áreas de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija, y planteó la necesidad de condiciones impositivas que permitan masificar este tipo de desarrollos, incluso mediante una eventual “ley corta”. Su argumento parte de una preocupación concreta: el riesgo de que Bolivia tenga que importar gas natural hacia 2029 si no incorpora nuevas reservas y tecnologías de producción.

 

En ese sentido, Montecristo-9 no solo constituye una prueba técnica; según la visión expuesta por el ejecutivo, forma parte de una estrategia de exploración profunda que debería trascender una gestión gubernamental y convertirse en una política de Estado. Para ilustrar el potencial transformador que atribuye a este tipo de recursos, Villegas citó el caso argentino de Vaca Muerta, cuya expansión convirtió a los hidrocarburos no convencionales en un componente central de la producción energética y de las perspectivas económicas de ese país.

 

”El proyecto acumula una inversión de $us 12 millones y busca determinar, mediante una prueba piloto, la capacidad productiva de formaciones que requieren tecnologías específicas…”