
CUANDO LA BASURA ES ENERGÍA: Brasil traza la ruta del BIOMETANO y advierte a Bolivia sobre la oportunidad que aún no despega
El biogas ha sido calificado como “el nuevo petróleo”, en el marco de lo que serían los “combustibles del futuro”, enfocados en ser menos contaminantes del medio ambiente. Para su implementación sería clave contar con políticas públicas que promuevan inversiones de largo plazo.
EDICIÓN 155 | 2026
Abner Flores
Durante el desarrollo de la Cena Anual de las Energías CAEE 2026, realizada el 11 de junio en el Hotel Marriott de Santa Cruz de la Sierra, Giovane Rosa, director de Gás Orgánico y de Energía de Acate (Brasil), expuso sobre el papel estratégico del biometano en la transición energética, destacando su potencial para la descarbonización de sectores industriales y logísticos de alta intensidad energética. Bajo el enfoque de la “ley de combustibles del futuro”, su intervención planteó una visión donde la transición energética no es un punto de llegada, sino un proceso continuo orientado a garantizar sostenibilidad y seguridad energética.
Rosa explicó que el biometano —obtenido a partir del biogás generado por residuos orgánicos, agrícolas o de saneamiento— representa una evolución del gas natural, con características equivalentes pero con un valor agregado ambiental. “El biogás es el nuevo petróleo”, afirmó, al destacar su versatilidad y capacidad de transformar residuos en energía. En Brasil, este proceso ya muestra avances significativos: actualmente existen alrededor de 20 proyectos en operación, más de 50 en fase de aprobación y un potencial estimado de hasta 120 millones de metros cúbicos diarios, volumen que supera varias veces la capacidad del gasoducto Brasil-Bolivia.

“…la producción de etanol está directamente relacionada con la generación de biogás y, por ende, de biometano, lo que abre oportunidades para diversificar el uso energético de la caña de azúcar…”
ENTORNO REGULATORIO EN EVOLUCIÓN
Durante su presentación, el especialista subrayó que el crecimiento del biometano en Brasil responde a un entorno regulatorio en evolución, impulsado por la ley de combustibles aprobada en 2024, que establece mandatos de mezcla, incentivos a la inversión y mecanismos de descarbonización. Entre ellos, destacó el desarrollo de certificados de garantía de origen, que permiten separar el valor ambiental del combustible de su uso físico, generando un mercado adicional vinculado a la sostenibilidad.Asimismo, señaló que el biometano no solo tiene aplicación en la generación eléctrica, sino también en el transporte pesado, maquinaria agrícola e incluso en la aviación, en línea con nuevas demandas energéticas. En este contexto, enfatizó que la competitividad del biometano dependerá de las condiciones económicas y del desarrollo de infraestructura, aunque destacó que las brechas tecnológicas en movilidad se están reduciendo progresivamente.
BOLIVIA Y SU POTENCIAL
En relación con Bolivia, Rosa identificó un amplio potencial aún no desarrollado, especialmente vinculado a la industria sucroalcoholera. Indicó que la producción de etanol está directamente relacionada con la generación de biogás y, por ende, de biometano, lo que abre oportunidades para diversificar el uso energético de la caña de azúcar. Sin embargo, advirtió que para materializar estos proyectos es clave contar con estabilidad jurídica, incentivos adecuados y políticas públicas que promuevan inversiones de largo plazo.
Finalmente, concluyó que el futuro energético de la región estará marcado por soluciones renovables, circulares y con mayor seguridad energética, donde el aprovechamiento de residuos jugará un rol central. “Tenemos un potencial muy grande para utilizar nuestra basura”, afirmó, sintetizando una visión en la que la transición energética no solo responde a una necesidad ambiental, sino también a una oportunidad económica para América Latina.

"…el futuro energético de la región estará marcado por soluciones renovables, circulares y con mayor seguridad energética…”



