La Agencia Nacional de Hidrocarburos y la Federación Andina de Choferes 1ro de Mayo acordaron elaborar parámetros de consumo de gasolina acordes con las actividades del transporte público. El entendimiento contempla revisar temporalmente bloqueos de placas y analizar datos del sector para compatibilizar la fiscalización de carburantes con las necesidades de quienes trabajan en las rutas urbanas e interprovinciales.

Abner Flores/ENERGÍABolivia, 20 de octubre de 2026.- El acuerdo entre la ANH y los transportistas de El Alto abre una nueva etapa en el control de la gasolina: pasar de identificar consumos elevados a determinar cuándo responden a las exigencias de una actividad laboral y cuándo requieren una investigación adicional. Como parte del entendimiento, la Federación Andina presentará un estudio sobre el gasto de combustible de sus afiliados, incluido el transporte interprovincial, que servirá para establecer parámetros de consumo promedio. Mientras se realiza esta evaluación, la ANH determinó levantar temporalmente los bloqueos aplicados a placas de vehículos que registraron cargas elevadas. La decisión busca revisar los casos con información específica, sin que ello implique eliminar los controles ni eximir a los conductores del cumplimiento de la normativa.

El trasfondo es un desafío para la administración de combustibles: controlar posibles desvíos sin perjudicar a quienes necesitan gasolina para prestar un servicio público. Un mismo volumen de consumo puede tener explicaciones diferentes según la distancia recorrida, la frecuencia de los viajes y las características del vehículo y de la ruta. Por eso, el estudio comprometido por los choferes será determinante para que la regulación no dependa únicamente de alertas generales. La federación también asumió el compromiso de hacer seguimiento al consumo de sus afiliados y reportar posibles irregularidades, mientras la ANH analizará cada situación y aplicará las medidas que correspondan conforme a las disposiciones vigentes. El acuerdo, por tanto, combina corresponsabilidad del sector con la continuidad de la fiscalización estatal.

El alcance real del entendimiento se medirá por la calidad de los parámetros que se definan y por la transparencia con la que se apliquen. Para el transporte, el objetivo es evitar restricciones que no consideren sus condiciones operativas; para la autoridad reguladora, es impedir que los carburantes se desvíen de su destino legítimo y proteger el abastecimiento. La coordinación impulsada en cumplimiento de las instrucciones del ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco Quintanilla, busca atender ambos objetivos. El reto será demostrar que los nuevos criterios permiten distinguir necesidades reales de posibles irregularidades, con evaluaciones verificables y sin convertir una excepción temporal en una ausencia de control.




Fuente: Abner Flores/ENERGÍABolivia




 

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