Durante la visita oficial del presidente chileno José Antonio Kast a Bolivia, ambos gobiernos firmaron instrumentos para impulsar la reversión del oleoducto Sica Sica-Arica, evaluar la interconexión eléctrica y ampliar la cooperación minera y comercial. Rodrigo Paz plantea que la alianza contribuya a abaratar los combustibles y convertir al país en un nodo energético regional, mientras Kast destaca la necesidad de superar el aislamiento económico y avanzar con acuerdos concretos.

Abner Flores/ENERGÍABolivia, 16 de octubre de 2026.- La visita de José Antonio Kast a Bolivia, este viernes 16 de octubre, puso la integración energética y comercial en el centro de la agenda bilateral. En sus intervenciones, los presidentes Rodrigo Paz y Kast coincidieron en la necesidad de avanzar hacia una relación de mayor cooperación, pese a las diferencias históricas entre ambos países. La declaración conjunta y los instrumentos suscritos plantean una hoja de ruta que incluye hidrocarburos, electricidad, minería y comercio. Más que un cambio inmediato en la relación económica, los acuerdos representan el inicio de una agenda cuya importancia dependerá de que los compromisos se traduzcan en proyectos ejecutados.

El proyecto de reversión del oleoducto Sica Sica-Arica sobresale por su relación directa con el abastecimiento de combustibles en Bolivia. Kast afirmó que ambos países avanzan en esta iniciativa para reforzar la seguridad del suministro, mientras Paz explicó que el cambio de dirección permitiría transportar crudo desde Chile hasta Bolivia para procesarlo en las refinerías nacionales. El mandatario boliviano señaló que se prevé instalar nuevas plantas e infraestructura en Arica y expresó que el objetivo es obtener diésel, gasolina y combustible para aviones a menor costo. La expectativa es relevante para la economía boliviana, aunque el ahorro y el efecto sobre el abastecimiento dependerán de la implementación efectiva del proyecto.

La integración eléctrica constituye otro componente estratégico. Ambos mandatarios suscribieron una declaración para evaluar una futura interconexión de sus sistemas eléctricos, un proceso que contempla estudios técnicos, económicos, ambientales y regulatorios. Paz planteó que Bolivia puede convertirse en un nodo energético de Sudamérica gracias a su ubicación y a sus fronteras con distintos mercados. Bajo esa visión, el país podría facilitar el tránsito de electricidad entre Chile y otros vecinos, además de acceder a distintas fuentes de energía cuando las necesite. Sin embargo, el intercambio efectivo requerirá infraestructura, acuerdos regulatorios y condiciones comerciales que todavía deben definirse.

En materia económica, los presidentes también destacaron la cooperación minera y la modernización del Acuerdo de Complementación Económica N.º 22. Kast sostuvo que la riqueza compartida de la cordillera debe convertirse en oportunidades de desarrollo, y anunció avances para actualizar las condiciones que faciliten el comercio y las inversiones. Paz, por su parte, defendió la necesidad de ampliar la capacidad exportadora boliviana y mencionó como referencia los ingresos por exportaciones mineras de Bolivia, Perú y Chile. Su planteamiento es que una economía boliviana más dinámica también beneficiaría a los países vecinos, al aumentar el comercio y la demanda de infraestructura. El desafío estará en transformar esa visión en inversiones y mayores exportaciones efectivas.

El alcance de la visita, por tanto, debe medirse por la continuidad de los acuerdos y no únicamente por su firma. La reversión del oleoducto podría incidir en la logística de importación y refinación de hidrocarburos; la interconexión eléctrica abriría una vía de cooperación energética, y la agenda minera y comercial podría ampliar las oportunidades de intercambio. Kast afirmó que las diferencias históricas no deben impedir el avance de los dos países, mientras Paz sostuvo que Bolivia no renuncia a su reivindicación marítima, pero tampoco al diálogo ni a la búsqueda de desarrollo. Esa combinación de posiciones muestra el enfoque del encuentro: mantener las diferencias, pero impulsar proyectos concretos que puedan generar beneficios económicos para ambas naciones.




Fuente: Abner Flores/ENERGÍABolivia




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