El director regional de la ANH, Ricardo Tonelli, y el vicepresidente del Comité Pro Santa Cruz, Agustín Zambrana, abordaron este jueves las dificultades para controlar la distribución de carburantes, las denuncias por posibles irregularidades y la falta de personal operativo. El encuentro ocurre mientras la entidad permanece intervenida por el Decreto Supremo 5699, que busca revisar sus mecanismos de regulación y control en medio de la crisis de abastecimiento.
Abner Flores/ENERGÍABolivia, 17 de septiembre de 2026.- La reunión sostenida este jueves por Ricardo Tonelli y Agustín Zambrana puso sobre la mesa una de las principales dificultades que enfrenta actualmente la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH): la capacidad real para ejercer control en territorio mientras la institución atraviesa un proceso extraordinario de intervención. Durante el encuentro, Tonelli explicó que la oficina regional de Santa Cruz cuenta con alrededor de 25 funcionarios y solamente tres personas dedicadas al área técnica en el departamento, con presencia en Santa Cruz de la Sierra, San José de Chiquitos, Puerto Suárez y Montero. El director señaló que, pese a esa limitación, los funcionarios de distintas áreas están participando en operativos y que en jornadas recientes se levantaron actas sancionatorias contra estaciones de servicio por incumplimientos, entre ellos la falta de grabaciones de sus sistemas de videovigilancia.
El dato adquiere mayor relevancia porque el Decreto Supremo 5699, aprobado el 2 de septiembre, dispuso la intervención extraordinaria y temporal de la ANH por 180 días, con posibilidad de una ampliación de hasta 90 días. La medida fue adoptada ante deficiencias, riesgos y vulnerabilidades identificados en los mecanismos de regulación, supervisión, control y fiscalización de la cadena hidrocarburífera, particularmente en el abastecimiento interno. El decreto creó una Comisión de Intervención Estatal Extraordinaria encargada de revisar la gestión de la entidad, sus sistemas de control, autorizaciones, procesos y posibles irregularidades. En Santa Cruz, esa intervención adquiere una dimensión práctica: mientras desde el nivel nacional se revisan los mecanismos institucionales, las oficinas regionales continúan recibiendo reclamos, atendiendo trámites y realizando controles en estaciones de servicio.
Uno de los puntos más sensibles de la reunión fue precisamente el impacto que tienen los controles sobre los usuarios. Tonelli explicó que los bloqueos masivos de placas realizados a nivel nacional incrementaron la cantidad de personas que llegan a las oficinas para conocer las razones de la restricción, debido a casos relacionados con cargas reiteradas, órdenes fiscales o posibles duplicidades. Según el director, cada caso requiere una revisión individual del historial de carguíos, lo que ha provocado una saturación de las oficinas. Al mismo tiempo, Zambrana planteó la necesidad de acelerar los procedimientos y reclamó mayor capacidad operativa para atender las denuncias que llegan desde Santa Cruz y sus provincias. La ANH, además, avanza hacia una mayor digitalización de trámites, incluida la importación de combustibles, cuyo procedimiento puede realizarse mediante la Ventanilla Única de Comercio Exterior; Tonelli señaló que, si la solicitud cumple los requisitos y no presenta observaciones, el trámite tiene un plazo de 48 horas una vez ingresado en La Paz.
La controversia central, sin embargo, quedó planteada alrededor de quién controla a la entidad que precisamente está siendo intervenida. Zambrana cuestionó que durante la visita no hubiera un integrante del Comité de Intervención físicamente instalado en las oficinas regionales y propuso que exista al menos un interventor permanente en cada regional para acompañar y fiscalizar el proceso. Tonelli confirmó que los interventores se encontraban en La Paz y que la comisión había estado previamente en la regional. El reclamo adquiere importancia porque el propio proceso de intervención tiene entre sus objetivos recuperar la capacidad efectiva de regulación y fiscalización de la cadena hidrocarburífera y detectar posibles responsabilidades o daños de gestiones anteriores. En ese escenario, la reunión de Santa Cruz muestra que la intervención no se juega únicamente en las oficinas centrales de La Paz: también se enfrenta en las regionales, donde las filas, las denuncias, los controles sobre estaciones y la demanda de combustible convierten la capacidad operativa de la ANH en un asunto cotidiano para ciudadanos y sectores productivos.
Fuente: Abner Flores/ENERGÍABolivia

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