Un estudio presentado en el Taller Nacional RELAC Bolivia plantea que el país tiene la oportunidad de transformarse en un centro estratégico de integración energética regional. Sin embargo, el éxito dependerá de acelerar la modernización regulatoria, ampliar la infraestructura eléctrica y redefinir el papel del gas natural en la transición energética.

Abner Flores
ENERGÍABoliviaDIGITAL/ 27 de julio de 2026.-
La transformación energética de Sudamérica ya no depende únicamente del crecimiento de las energías renovables, sino de la capacidad de los países para integrarse y coordinar sus sistemas eléctricos. Esa fue una de las principales conclusiones de la disertación del especialista Ricardo Gorini, líder del programa Renewable Energy Roadmap (REmap) de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), durante el Taller Nacional RELAC Bolivia “Modernización Regulatoria y Nuevos Diseños de Mercado para la Diversificación Energética”, orgaizado por el Ministerio de Hidrocarburos y Energías y realizado en el hotel Marriott de Santa Cruz de la Sierra.

En la propuesta, basada en el estudio Renewable Energy Transition Outlook (RETO) para Sudamérica, el expositor explicó que la región necesitará multiplicar su capacidad instalada de generación renovable, incrementar la electrificación del consumo y desarrollar una industria regional capaz de acompañar esta transición.

POSICIÓN ESTRATÉGICA

El análisis sitúa a Bolivia en una posición estratégica dentro de este proceso. Según el estudio, el país tiene el potencial de consolidarse como un hub regional de integración energética, gracias a su ubicación geográfica y a la posibilidad de fortalecer las interconexiones eléctricas entre los países vecinos. Esta integración permitiría elevar la participación de las energías renovables por encima del 90% hacia 2050, incrementar la electrificación de la economía y utilizar el gas natural con un nuevo enfoque: dejar de ser la fuente principal de generación para convertirse en un respaldo que aporte flexibilidad y seguridad operativa al sistema eléctrico regional.

Para alcanzar ese escenario, Gorini señaló que la región deberá enfrentar desafíos que trascienden la construcción de infraestructura. Entre ellos destacó la necesidad de modernizar las redes de transmisión, incorporar sistemas de almacenamiento, armonizar las regulaciones entre países, desarrollar una planificación energética integrada y establecer mecanismos comunes de gobernanza. Asimismo, remarcó que compartir no solo la energía renovable disponible, sino también las reservas de capacidad entre los sistemas eléctricos, permitiría reducir costos, optimizar inversiones y fortalecer la confiabilidad del suministro en toda Sudamérica.

El estudio también advierte que la transición energética exigirá inversiones de gran magnitud durante las próximas décadas, por lo que será indispensable movilizar financiamiento y construir marcos regulatorios que otorguen certidumbre a los proyectos. En ese contexto, la electrificación basada en fuentes renovables aparece como una oportunidad para posicionar a Sudamérica en el mercado energético mundial, mientras que Bolivia podría desempeñar un papel determinante como articulador de la integración regional. El mensaje final fue claro: la transición energética ya ofrece oportunidades concretas, pero convertirlas en realidad dependerá de decisiones coordinadas, visión de largo plazo y una regulación capaz de acompañar el cambio tecnológico.



Fuente: ENERGÍABolivia




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