Bolivia enfrenta una crisis económica estructural y el desafío de encaminar UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO
Fundación Milenio remarca que la economía boliviana atraviesa un periodo de inestabilidad y deterioro estructural, caracterizado por desequilibrios fiscales, contracción productiva, bajas reservas internacionales, escasez de divisas y combustibles…
EDICIÓN 159 | 2026
ENERGÍABolivia
El elevado déficit fiscal, la caída de la producción nacional, la escasez de divisas y combustibles, la inflación y la amenaza de una crisis ener gética configuran un escenario de alta incertidumbre. Aunque el Gobierno de Rodrigo Paz impulsa medidas de estabilización, persisten importantes desafíos para recuperar la confianza, reactivar la economía y atraer inversiones, sostiene Fundación Milenio.
Agrega que la economía boliviana atraviesa un periodo de inestabilidad y deterioro estructural, caracterizado por desequilibrios fiscales, contracción productiva, bajas reservas internacionales, escasez de divisas y combustibles, además de una creciente presión inflacionaria sobre el costo de vida. Este escenario debilita los ingresos públicos, profundiza la vulnerabilidad externa, frena la actividad económica y precariza el mercado laboral.
“Frente a esta situación, el Gobierno ha concentrado sus esfuerzos en reordenar la economía y encaminar un proceso de estabilización, mediante medidas como la reducción parcial de la subvención a los combustibles, la flexibilización del tipo de cambio y el recorte del financiamiento del déficit fiscal por parte del Banco Central de Bolivia (BCB)”, dice.
INSUFICIENTES
Sin embargo, considera que estas acciones todavía resultan insuficientes frente a la magnitud de la crisis. Asegura que la incertidumbre económica y política mantiene en duda la capacidad del país para superar la escasez de combustibles y divisas, recuperar la confianza de los sectores productivos y generar condiciones favorables para nuevas inversiones.
“En este contexto, Bolivia enfrenta el desafío de avanzar hacia una agenda integral de reformas que permita recuperar el equilibrio fiscal, modernizar el régimen cambiario y financiero, reactivar la producción nacional y fortalecer las exportaciones como motor del crecimiento económico”, destaca.
Afirma que a ello se suma la necesidad de reformar el Estado, mejorar la calidad de los servicios públicos, combatir la corrupción y restablecer la seguridad jurídica mediante cambios en el sistema judicial y el fortalecimiento de la gobernabilidad.
Para Fundación Milenio, el reto de fondo es superar la crisis económica, social y política en el corto plazo y aprovechar la oportunidad para sentar las bases de un nuevo modelo de desarrollo, sustentado en la estabilidad, la inversión, la diversificación productiva y la generación de empleo formal.
EL ACUERDO CON EL FMI
Asegura que es en este contexto que debe valorarse el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, afirmando que este acuerdo, por un lado, proporciona el soporte financiero que el gobierno necesita -tanto más si ha de apalancar US$ 5.000 millones de nuevos créditos- para sustentar un programa de ajuste y reconstrucción económica.
De otro, sostiene que este acuerdo señala una dirección definida de política económica y los lineamientos de un plan de estabilización para los próximos tres años -algo de lo que ha carecido la acción de gobierno-, lo cual puede redundar en mayor certidumbre sobre el rumbo de la economía. Con todo, afirma que: “Bien es cierto que el acuerdo suscrito no parece modificar el enfoque gradualista del actual gobierno, pero podrá tratarse de un gradualismo con plan y más consistencia.”
Desde su óptica, el éxito de este programa de financiamiento dependerá mucho de la rapidez y eficacia de las autoridades para “implementar las acciones previas acordadas” (que no se han hecho públicas), y también para lograr los apoyos políticos y sociales imprescindibles. Un eventual fracaso, remarca, podría dañar irreversiblemente la credibilidad del gobierno.
VUELVE EL FINANCIAMIENTO EXTERNO
Agrega que en 2026 la economía se ve favorecida por una mejora significativa en los precios de exportación de minerales, lo que arroja un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, después de varios años de déficits continuos. Desde el punto de vista de Fundación Milenio, el desempeño de las exportaciones podría haber sido incluso más favorable, de no mediar el efecto negativo de los 53 días bloqueos de carreteras en los meses de mayo y junio. Además, indica, en 2025 y 2026 el gobierno obtuvo financiamientos externos: i) US$ 550 millones de la CAF; ii) US$ 540 millones del BID; iii) la colocación de bonos soberanos por US$ 1.000 millones. Asegura que estos recursos permitieron poder hacer frente al servicio de deuda externa, y también acumular algo de reservas internacionales en divisas, señala la CEPAL.
MÁS VALOR EXPORTADO CON MENOS VOLÚMENES
Indica, asimismo, que en el primer semestre de 2026 tuvo lugar un salto en las exportaciones mineras, con impacto favorable sobre el balance comercial. “Bolivia pasó de registrar un déficit de $us 520 millones en el primer semestre de 2025 a un superávit de $us 1.669 millones en igual periodo”, destaca el Informe. Acota que esto se dio en circunstancias en que las exportaciones aumentaron 55%, mientras las importaciones apenas subieron 1.6%. Remarca que la mayor exportación de minerales permite mejorar la generación de divisas y contribuye a aliviar la presión sobre las cuentas externas del país. Significa que la minería está compensando parcialmente el retroceso de los hidrocarburos.
“Lo preocupante es que el repunte de las exportaciones mineras tiene que ver con un efecto precio más que con un aumento de producción. Se exportó 12% menos en volumen, pero se obtuvo 91% más por esas ventas. La diferencia radica en las altas cotizaciones del oro, la plata, el estaño y el zinc, entre otros. Una eventual corrección de los precios de los metales podría reducir bruscamente los ingresos por exportaciones y afectar nuevamente el saldo comercial del país”, subraya.
“Asegura que la incertidumbre económica y política mantiene en duda la capacidad del país para superar la escasez de combustibles y divisas…”



